La irrupción de la pandemia de covid-19 asestó un fuerte golpe a la ya crítica situación económica argentina. El cierre de miles de empresas y comercios se reflejó en una caída aproximada del 10,8% del PBI en el 2020. A este panorama de por si complicado, debemos sumarle las tensiones inflacionarias que amenazan con sobrepasar la estimación oficial para este año y acercarse al 50%. En este contexto ¿qué podemos esperar de los acuerdos paritarios del 2021? 

Sobre llovido, mojado

A los problemas estructurales y a la crisis económica heredada del macrismo, se sumaron las consecuencias de la pandemia mundial de covid-19. 

La necesidad de preparar el sistema sanitario para enfrentar la aparición de una enfermedad desconocida, implicó adoptar una cuarentena que tuvo implicancias en el nivel de actividad económica. Al igual que en la mayoría de los países, la paralización de ciertas actividades consideradas no esenciales y las restricciones a la movilidad de las personas, generó una ola de cierre de empresas, una importante caída en la recaudación del estado y un fuerte aumento del desempleo y la pobreza.

Tanto desde los sindicatos como desde el estado se buscó desarrollar propuestas a fin de morigerar los efectos económicos negativos de las necesarias medidas sanitarias. Por un lado, en algunos de los rubros más golpeados –como hotelería y gastronomía– empresarios y gremios acordaron reducciones salariales o suspensión de personal a fin de mantener las fuentes de trabajo. A su vez, desde el gobierno, se tomaron una serie de medidas como la prohibición de despidos, la ayuda económica a las empresas para pagar sueldos (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). 

Hacia el último trimestre del 2020, las medidas de progresiva flexibilización de las restricciones sanitarias posibilitaron un proceso de recuperación de la actividad económica y el empleo, incluso algunos rubros retomaron el nivel prepandémico. Y en esa etapa final del año, muchos gremios retomaron la discusión por las paritarias, que habían quedado demoradas por el efecto de la pandemia. 

Tomando en cuenta los diferentes acuerdos paritarios firmados a lo largo del año por los distintos gremios se registró un aumento promedio del 32%. La incertidumbre económica y sanitaria influyo en la metodología de negociación entre los sindicatos y las patronales, en donde se destacó el uso de bonos y sumas fijas, así como acuerdos por periodos cortos (menos de un año) y en algunos casos la introducción de un compromiso de revisión de lo pactado.

Año nuevo, problemas viejos

El escenario actual se evidencia complejo, con una economía deprimida donde además no está descartada la necesidad de volver a implementar una cuarentena estricta en el caso de un agravamiento de la cuestión sanitaria por la llegada de un nuevo rebrote. A su vez, este año presentará otras dos particularidades, que probablemente influyan en la discusión paritaria: las elecciones legislativas de medio término en octubre y, por otro lado, el proceso electoral que afrontaran algunos de los más importantes gremios de la CGT, los cuales repercutirán en la posterior renovación de autoridades de la central sindical.

La situación económica parece que seguirá demostrando altos niveles de desempleo y pobreza, así como un nivel de actividad aletargado y un recrudecimiento de las tensiones inflacionarias. Es probable que los gremios más golpeados por la situación sanitaria tiendan a negociar –como en el 2020– la estabilidad laboral de sus representados más que a presionar por mejorar el ingreso. Por otro lado, las actividades que han salido menos afectadas por la pandemia y han logrado consolidar su crecimiento, probablemente si se centren en lo salarial y busquen equiparar los aumentos con la inflación, que por lo evidenciado en los primeros meses de 2021, sobrepasará la estimación oficial establecida para el Presupuesto de este año en 29%.

Las elecciones legislativas que tendrán lugar en octubre son cruciales para el gobierno de Alberto Fernández. En dichos comicios se juega la posibilidad de fortalecer su gobierno mediante el control de la Cámara de Diputados, donde actualmente es minoría, y conservar su dominio en la Cámara de Senadores. La elección, además de ser importante en términos de gobernabilidad, mostrará la fuerza o no de su proyecto de cara a 2023. En ese sentido, una recuperación de la capacidad de compra de los salarios puede influir directamente en el humor social y mejorar las posibilidades electorales del Frente de Todos.

También se desarrollarán elecciones internas en algunos de los gremios más importantes (Alimentación, metalúrgicos, bancarios, ferroviarios, telefónicos, municipales porteños, entre otros), en las cuales se define no sólo la conducción de éstos sino también los representantes que dichos gremios envían a la CGT, situación que definirá cuál de los sectores internos en pugna (“gordos” o moyanistas) quedará al frente de la central obrera. Por lo que las necesidades electorales y la voluntad de poder de algunos de los oficialismos gremiales puede que estimulen la búsqueda de cerrar mejores acuerdos salariales.

El escenario planteado

A la golpeada economía nacional recibida por Alberto Fernández al asumir su cargo presidencial, se le sumaron los efectos –económicos y sanitarios– de la terrible pandemia de covid-19 que azotó al mundo entero. El magro bolsillo de los trabajadores argentinos mira con esperanza las negociaciones paritarias, aunque la actual situación del país anticipa ilusiones limitadas. 

Este es, en el mejor de los casos, el escenario de los trabajadores registrados –tanto públicos como privados–, que son alcanzados por los convenios colectivos y las leyes laborales, pero no debemos olvidar que algunas estimaciones afirman que cerca del 50% de la masa total de trabajadores del país, compuesta por los trabajadores informales (“en negro”), monotributistas y cuentapropistas, no se ve amparada por las mejoras salariales y laborales que surgen de las paritarias.

Finalmente solo quedan preguntas ¿cómo reaccionará la economía argentina este año? ¿lograran alcanzar los salarios al nivel de inflación de este año? ¿podrán los trabajadores mejorar su poder adquisitivo? ¿sufriremos un rebrote de covid-19? ¿qué será del sector de los trabajadores informales?

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