Un poco de historia

El territorio de lo que hoy es la República Árabe Siria posee una historia de más de 16.000 años. A mitad de camino entre Europa, Asia y África ha constituido desde tiempos inmemoriales un estratégico cruce de rutas comerciales y de inmigración. Por esta zona han pasado decenas de civilizaciones: los primeros pueblos mesopotámicos que dieron origen a la escritura y a los asentamientos urbanos más antiguos de los que se tiene noticia (Mari, Ebla y Ugarit), los acadios, los asirios, los egipcios, los hititas, los persas, los griegos, los macedonios, los romanos, los bizantinos, los árabes, los cruzados, los turcos; entre otros.  Esto ha redundado en que, si bien se trata de un país mayoritariamente árabe y musulmán sunnita, Siria cuente con una importante diversidad étnica (kurdos, turcomanos, armenios, asirios, yazidíes) y religiosa (musulmanes chiítas, alauitas, drusos, cristianos de las más variadas iglesias, etc) 

Desde el siglo XVI Siria fue ocupada por el Imperio Otomano hasta que la derrota de éste en la Primera Guerra Mundial implicó, en virtud del Acuerdo Sykes-Picot, el reparto de sus territorios entre Gran Bretaña y Francia. Lo que hoy son Palestina-Israel, Jordania e Irak quedaron en manos británicas. Siria y Líbano fueron para los colonialistas franceses. En 1946 estos últimos se retiraron y los sirios lograron su independencia definitiva.

Entre 1958 y 1961, al calor del auge de las ideas del nacionalismo panarabista, Siria y el Egipto de Gamal Abdel Nasser conformaran las República Árabe Unida. A partir de 1963 la política siria estará dominada por el Partido Baas Árabe Socialista o Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baas en árabe significa justamente renacimiento o resurrección).  Los postulados de este movimiento político son: la unidad de la nación árabe, el antiimperialismo, el antisionismo y la defensa de la causa palestina, el laicismo y el socialismo. En 1972 el Presidente Hafez al Assad impulsa la creación del Frente Nacional Progresista para abrir la participación en el gobierno a otros partidos que acepten el liderazgo del Baas y los principios del socialismo y nacionalismo árabes. En el marco de la Guerra Fría Siria se constituirá en el principal aliado árabe del campo socialista liderado por la URSS. El modelo socio-económico baasista se fundamenta en la reforma agraria y el control estatal de los sectores estratégicos de la economía.

Todas estas políticas desatarán el odio de los sectores más reaccionarios del país y del mundo árabe y, por supuesto también, del imperialismo occidental. La oposición interna será liderada por los “Hermanos Musulmanes”, agrupación retrógrada y fundamentalista de origen egipcio con estrechos contactos con los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses. Al respecto la página web laicismo.org realiza una interesante semblanza de esta organización: a pesar de la retórica de su sentimiento anticolonial contra los británicos, desean el patronazgo del rey Farouk, que dirigía Egipto como títere bajo un régimen colonial dominado por los ingleses. La financiación de esta monarquía hacia estos islamistas comienza ya en 1940. El rey Farouk vio a los Hermanos como útiles para controlar el poder del mayor partido político en el país -el partido secular y nacionalista Wafd- y a los comunistas. Para 1942 los británicos ya habían comenzado de forma definitiva a financiar a la Hermandad. El dinero se canalizaba a través del gobierno egipcio. Este importante acercamiento permitió a los colonizadores buscar divisiones en la misma organización musulmana, como lo harían también contra los otros partidos y el mismo rey utilizando a los HM. Los imperios actúan sobre sus colonias dividiendo a las fuerzas y población del país, en este aspecto esta organización, los Hermanos Musulmanes, se mostraron especialmente útiles. Ya entonces también los veían como muy valiosos para disponer de «tropas de choque» y de «comandos suicidas» en tiempos de disturbios. Los colonizadores europeos y los estadounidenses hoy en día siguen con la mismo táctica militar, utilizando también a los HM y organizaciones próximas, como así han hecho en Siria y Libia, e hicieron en Yugoslavia de nuevo a final del siglo XX en Bosnia.” A su vez, con relación a la actuación de este grupo en Siria, el sociólogo español José Antonio Egido señala que “Los Hermanos Musulmanes declararon una guerra a muerte contra la República siria laica, socialista y antiimperialista. Guerra reactivada a partir de 2011 con consecuencias catastróficas. El 16 de junio de 1979 miembros de los “Hermanos” asesinan a sangre fría a 83 cadetes alauís de la Escuela de Artillería de Alepo. Tratan de asesinar al Presidente Hafez al Assad en julio de 1980 en la ciudad de Hama como también habían intentado asesinar en dos ocasiones al Presidente egipcio Nasser. En febrero de 1982 se levantan también en Hama para tomar el poder. Asesinan a 300 personas entre cuadros locales del Baas y ciudadanos alauís hasta ser aplastados sin contemplaciones por el Ejército. Los mismos “Hermanos” repiten a muchísima escala sus crímenes contra el pueblo desde el 2011 con el apoyo de los servicios especiales de EE.UU, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudí, Jordania, Turquía y Qatar”. 

El inicio de la guerra

El discurso deshistorizado y descontextualizado de los medios de comunicación occidentales respecto del conflicto bélico en Siria se ha afanado en ocultar sus causas reales (dialéctica de clases y de estados) y en presentar la guerra como un enfrentamiento sectario religioso (chiítas-alauitas vs. sunnitas) o como un “levantamiento democrático” contra la “dictadura” del Presidente Bashar al Assad.

La realidad es muy distinta. Es cierto que entre enero y marzo de 2011 se produjeron una serie de protestas motivadas en gran parte por la crisis socio-económica provocada por una intensa sequía que hizo estragos en un país donde el sector agrícola es uno de los pilares de la economía. Ahora bien, como señala Antonio Torres: La inmensa mayoría del país y sus principales ciudades, Damasco y Alepo, no solo permanecieron ajenas a estas manifestaciones de protesta contra el gobierno, salvo excepciones poco significativas, sino que fueron escenario de grandes manifestaciones de apoyo al presidente Al Assad”. 

Lo que ocurrió en marzo de 2011 es que los sectores reaccionarios e integristas (respaldados por los imperialistas occidentales, las satrapías árabes del Golfo Pérsico y Turquía) aprovecharon un contexto marcado por la crisis económica, las protestas y la convulsión generada en la región por la llamada “Primavera Árabe” para lanzarse al asalto violento del poder. En efecto, en aquella fecha comienza la guerra de agresión terrorista contra la República Árabe Siria: “El primer episodio violento tuvo lugar en la ciudad sureña de Daraa en marzo de 2011 cerca de la frontera jordana…Grupos armados asaltaron la sede local del Baas y provocaron disturbios con un saldo de 42 muertos reconocidos por el gobierno…Posteriormente en la localidad de Jesser Al Shougour de 42 mil habitantes, grupos armados de palos y cuchillos asaltaron la sede del servicio de Correos, edificios de las fuerzas de seguridad y la sede del Baas causando la muerte de 82 policías que fueron lanzados al río Orontes tras ser salvajemente mutilados…En la ciudad de Hama siguió en agosto otro levantamiento en el que radicales provistos de armas automáticas y lanzagranadas RPG causaron problemas y obligaron al Ejército Árabe Sirio a intervenir. En Homs el 19 de abril de 2011 el coronel de la policía Abdo Al Khoder al Talaoui es bárbaramente asesinado junto a sus dos hijos y su sobrino…Para finales de 2011 los terroristas son capaces de ocupar el barrio de Homs llamado Bab Amro donde instalan su dictadura contra el pueblo al grito muy revelador de su ideología criminal de “¡Los cristianos a Beirut y los alauís a la tumba!”.

Es así como se inició una guerra que ya lleva 10 años y ha implicado la destrucción de la infraestructura del país, más de 300.000 muertos y 5.000.000 de desplazados y refugiados.

Los grupos terroristas

La miríada de grupos yihadistas y fundamentalistas que asolan Siria desde 2011 tienen como base ideológica el salafismo, es decir, la corriente más oscurantista y retrógrada del islam.  La palabra “salafismo” tiene su origen en la expresión árabe al salaf al salih (“los antepasados devotos”), en referencia a las tres primeras generaciones de musulmanes. Esta corriente defiende una interpretación literalista, textual, rigorista y reaccionaria de las escrituras y enseñanzas de Mahoma. Por su parte, el salafismo político es la versión militante de esta corriente religiosa y se inspira en los principio de los “Hermanos Musulmanes” que ven en la acción política el camino para la instauración de un régimen acorde con su visión del islam. A su vez, el salafismo yihadista es el movimiento terrorista que busca la implantación de un Estado islámico o Califato mediante la violencia y la guerra.

Arabia Saudita (principal aliado occidental en la región, junto al régimen israelí) constituye el respaldo ideológico y financiero de estos grupos. Se trata de una monarquía absoluta, misógina y reaccionaria basada justamente en los principios de una corriente del salafismo llamada wahabismo. Con los ingentes ingresos petroleros el régimen saudí ha venido financiando generosamente con cientos de millones de dólares al  wahabismo salafista para crear escuelas, mezquitas, periódicos y reclutar grupos terroristas a lo largo y ancho de todo el mundo musulmán. Grupos que han sido utilizados por la satrapía saudita y sus patrones norteamericanos para destruir gobiernos y países de línea independiente. Es así que estas hordas de criminales fueron lanzadas primero contra la República Democrática de Afganistán en la década de 1980, en la década de 1990 en Bosnia contra la República Federativa Socialista de Yugoslavia, en 1998-1999 en Kosovo contra la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), en el mismo período contra la Federación Rusa en Chechenia y el Cáucaso norte y en 2011 contra la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista liderada por Muamar el Gadafi (a quien terminaron asesinando brutalmente) y contra la República Árabe Siria.

El más conocido de estos grupos que ha actuado en la guerra de Siria es el “Estado Islámico de Irak y el Levante” (ISIS por sus siglas en inglés o Daesh en árabe). Financiado por Arabia Saudita y Qatar, se ha caracterizado por la brutalidad de sus métodos: decapitaciones públicas, crucifixiones, ahogamientos, mutilaciones, linchamientos, fusilamientos masivos, violaciones, etc. Otra banda criminal de similares características es el “Frente Al Nusra”, filial en Siria de “Al Qaeda”. El “Movimiento Nour al-Din al-Zenki” es otro de los grupos islamistas, financiado por Arabia Saudita y la CIA. Entre 2014 y 2017 Estados Unidos le entregó misiles antitanque BGM-71 TOW. En Siria también actúa “El Ejército del Islam o Yeish al-Islam”, anteriormente llamado “Liwa al-Islam”, también conocido como la “Brigada del Islam”. Es responsable del atentado en Damasco de julio de 2012, en el que murieron el Ministro de Defensa Dawoud Rajiha, el Viceministro de Defensa Asef Shawkat y el Asistente del Vicepresidente Hassan Turkmani. En diciembre de 2013 (junto a “Al Nusra”) cometieron una masacre contra civiles cristianos, drusos, alauitas e ismailíes en la ciudad de Adra. Por su parte, existe otro grupo terrorista llamado “Ejército Sirio Libre”, formado por desertores del Ejército Árabe Sirio y mercenarios. Es el brazo armado del “Consejo Nacional Sirio” (coalición opositora con sede en Estambul) y tiene el apoyo de Turquía, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Supuestamente moderado y “laico”, ha participado en numerosas ocasiones en acciones armadas junto a las bandas islamistas.

Estos son sólo los grupos más importantes, pero existen muchos más. Integrados en gran parte por terroristas y mercenarios extranjeros: se han llegado a contabilizar 87 nacionalidades diferentes, aunque el país que más yihadistas aporta es Arabia Saudita. En 2013 había en Siria cerca de 248.000 matarifes salafistas.

La cuestión kurda

Los kurdos son un pueblo de origen indoiranio que no posee un estado propio y se encuentra repartido entre los estados de Turquía, Irak, Siria e Irán. Su idioma es el kurdo y son mayoritariamente musulmanes sunnitas. La población kurda de Siria se ha concentrado históricamente en Hasaka, Afrin y algunos barrios de Damasco y Alepo. Gran parte de los kurdos presentes en Siria tienen un origen inmigratorio: son el producto de las diversas olas de refugiados y exiliados que han huído de Turquía por la represión y las matanzas llevadas a cabo por el Estado turco. 

En 1978 se crea el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía. Se trata de una guerrilla que originariamente adhiere al marxismo-leninismo y que emprende la lucha armada contra el régimen turco con la finalidad de lograr un Estado kurdo independiente y socialista. Hasta el año 2000 Siria apoyó política y militarmente al PKK. Iñaki Urrestarazu señala que “Bases del PKK fueron instaladas en el valle de la Bekaa libanés bajo control del gobierno sirio, mientras que Damasco estuvo protegiendo y alojando  al líder del PKK Öcalan desde 1980 hasta 1998. El norte de Siria se convirtió en centro de operaciones y en uno de los mayores viveros del PKK con la complicidad del gobierno de Assad, permitiendo que los kurdos pudieran optar entre hacer  el servicio militar en Siria o luchar en el PKK en Turquía”. En 1998 el gobierno sirio cesa este apoyo debido a las presiones y amenazas militares de Turquía.

Al iniciarse la guerra contra la Siria baasista en 2011 los kurdos se declaran “neutrales”. El Ejército Árabe Sirio se retira de los enclaves con una importante población kurda en el norte del país (Afrin, Kobane y Hasaka) para poder defender las grandes ciudades y confía la defensa de estos enclaves a las milicias kurdas: las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo). Estas organizaciones han luchado contra el ISIS, destacándose en la batalla de Kobane (septiembre de 2014-marzo de 2015).

En 2015 las YPG comienzan a recibir apoyo y asesoramiento militar de los Estados Unidos. La entrada de Rusia en el conflicto en septiembre de ese año decide a los estadounidenses a dar ese paso como una alternativa complementaria a los yihadistas en sus planes de balcanizar Siria y debilitar y derrocar a su gobierno. El ya citado analista español Iñaki Urrestarazu señala que  “La entrada en acción de Rusia, empujó a los EEUU a plantearse la creación en octubre del mismo año, tras la batalla de Kobane, de una alternativa complementaria al ISIS, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Las FDS compuestas básicamente por kurdos de YPG incorporan yihadistas del ESL para crear un combinado con apariencia más universal, más siria, menos kurda,  y poder ir sustituyendo al ISIS en el Este del Éufrates, objetivo territorial marcado por los EEUU para las FDS,  para cumplir las mismas funciones que el ISIS, pero con una cara menos bárbara, con una cara incluso “progresista”.

A partir de aquí las YPG y las FDS con apoyo militar estadounidense irán ocupando territorios y permitiendo la instalación de bases de las fuerzas armadas de Estados Unidos al este del río Eufrates con el fin de privar al gobierno de Damasco de recursos energéticos y agrícolas y balcanizar el país. Es decir, estas milicias kurdas pasaron a actuar como mercenarios al servicio de los imperialistas norteamericanos.

Israel y Turquía

Israel y Siria se han enfrentado en tres guerras (1948,1967 y 1973) y tuvieron en los últimos 70 años innumerables choques, escaramuzas y enfrentamientos menores. El Estado sionista ocupa ilegalmente desde 1967 los territorios sirios de los Altos del Golán. Entre ambos países no se ha firmado un acuerdo de paz y no existen relaciones diplomáticas. Siria no reconoce la existencia del Estado de Israel. Además, el gobierno de Damasco constituye un bastión del nacionalismo árabe, un apoyo inquebrantable a las resistencias palestinas y libanesa y el principal aliado de la República Islámica de Irán.

Por todo ello, la eventual caída del gobierno del Baas sirio y su reemplazo por los lacayos islamistas de la OTAN o la destrucción y balcanización del la República Árabe Siria constituirían triunfos de primera magnitud para el régimen israelí y consolidarían aún más su hegemonía e impunidad en la región. En virtud de esto, a pesar de declararse neutral en la guerra que sufre Siria desde 2011, el Estado de Israel ha realizado incontables ataques aéreos contra el Ejército Árabe Sirio y sus aliados iraníes y libaneses. Además, el gobierno israelí ha prestado ayuda económica, militar, logística y médica a los terroristas que atacan Siria.

Por su parte, Turquía (país miembro de la OTAN) ha efectuado una constante injerencia en el conflicto sirio. El Presidente turco Recep Tayyip Erdogan y su “Partido de la Justicia y el Desarrollo” adhieren a una orientación islamista y son muy cercanos a los “Hermanos Musulmanes”. A su vez, Erdogan emprendió en los últimos años una política exterior cada vez más agresiva basada en los presupuestos del neo-otomanismo, es decir, la búsqueda de extender la influencia de Turquía en los países y regiones que antiguamente formaban parte del Imperio Otomano.  En función de todo esto, el gobierno turco se involucró desde el comienzo de la guerra contra Siria apoyando a los “rebeldes”. Por ejemplo, el grupo “Ejército Sirio Libre” ha recibido entrenamiento y apoyo militar desde y en territorio turco. También el régimen de Erdogan se dedica a reclutar, alojar, entrenar, armar y transportar miles de mercenarios para que combatan en Siria. A su vez, el ejército turco ha permitido el tránsito a través de la frontera de integrantes del ISIS y el tráfico de petróleo que dicha organización terrorista realiza para financiar sus actividades criminales. Además, Turquía brinda asistencia militar, logística y económica al “Frente Al Nusra”.

Como si todo esto fuera poco, desde 2016 Ankara ha lanzado cinco operaciones militares en distintas localidades del norte de Siria con la finalidad de desalojar de la frontera a las milicias kurdas de las YPG (cercanas al PKK) y crear una “zona de seguridad”. Actualmente las fuerzas turcas ocupan aproximadamente el 5% del territorio sirio. El territorio controlado por Turquía en Siria abarca las ciudades de Afrinal-BabAzazDabiqJarabulus y Rajo y los puestos de observación en la provincia de Idlib.

Los aliados de Siria: Irán, Hezbollah y Rusia

Desde el comienzo de la guerra la República Islámica de Irán ha proporcionado apoyo financiero, técnico y militar a Siria para repeler la agresión terrorista. El respaldo militar incluye el despliegue de asesores y de tropas en el terreno. Estas tropas pertenecen principalmente al “Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica”, que constituye una rama de élite de las Fuerzas Armadas iraníes creada para defender el sistema islámico poco después de la Revolución de 1979. También se encarga de las operaciones militares en el extranjero a través de su “Fuerza Quds”. Esta fuerza ha tenido una destacada actuación en Siria luchando y derrotando a los terroristas de ISIS y otros grupos yihadistas. Su jefe, el General Qasem Soleimani, fue vilmente asesinado por los Estados Unidos el 3 de enero de 2020 en Bagdad. Fue la venganza de la camarilla gobernante estadounidense por su liderazgo y heroica actuación apoyando a la Siria baasista y contribuyendo de manera esencial a la derrota de ISIS.

Hezbollah es un partido-milicia libanés chiíta de carácter antisionista y antiimperialista fundado en 1982 como respuesta a la invasión israelí del Líbano e inspirado por la Revolución islámica iraní. Es uno de los partidos políticos más importante del pequeño país árabe y cuenta con representación parlamentaria y con varios ministros en el gobierno libanés. A su vez tiene un importante brazo armado que incluso ha llegado a humillar a Israel en la guerra del Líbano de 2006. Hezbollah es un histórico y fiel aliado de Siria e Irán.

Desde el 2012 Hezbollah ha intervenido en la guerra de Siria apoyando a las fuerzas gubernamentales enviando a sus milicianos a luchar en el terreno junto a las fuerzas sirias e iraníes contra las hordas yihadistas. Cientos de sus militantes han caído en combate durante el conflicto.

Por su parte, Rusia es un tradicional aliado de la República Árabe Siria, alianza que viene de la época soviética. Hafez al Assad, Presidente sirio entre 1971 y 2000 y padre del actual, era un militar de la aviación que había recibido adiestramiento y educación en la Unión Soviética. La URSS apoyó diplomática y militarmente a Siria en sus guerras contra Israel. En 1971 sirios y soviéticos firmaron un acuerdo por el que estos últimos podían utilizar como base naval para su Armada el puerto de la ciudad siria de Tartús. Esta base fue heredada por Rusia luego de la disolución de la URSS y posee una importancia estratégica para la potencia euroasiática pues es su única base en el Mar Mediterráneo y un activo importante a la hora de proyectar poder en el Medio Oriente.

Rusia es un aliado vital para Siria. Es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y dicha posición le ha permitido vetar las resoluciones anti-sirias patrocinadas por las principales potencias occidentales. Además tras la experiencia de la guerra civil libia, donde las resoluciones de la ONU fueron sobrepasadas por el accionar de la OTAN, el gobierno ruso decidió proteger la soberanía siria. Moscú ya no está dispuesto a permanecer impasible cuando un aliado histórico es destruido por los imperialistas occidentales. Asimismo la Federación Rusa ve en la guerra terrorista contra Siria una amenaza contra su propia seguridad pues en el país árabe hay un gran número de terroristas yihadistas de nacionalidad rusa (generalmente originarios de las regiones de Chechenia y Daguestán), lo cual representa un peligro para las regiones rusas de población musulmana. Se debe tener en cuenta que aún permanecen activas pequeñas células terroristas en el Cáucaso norte como rescoldo de la guerra de Chechenia.

En este sentido y a petición del gobierno sirio, Rusia inició su intervención militar anti-terrorista el 30 de septiembre de 2015. Esta operación consiste básicamente en una campaña de bombardeos aéreos contra las fuerzas terroristas y ha sido invaluable para Siria pues ha permitido que las fuerzas patriotas pasen a la ofensiva y recuperen el territorio perdido: al iniciarse la actuación militar rusa gran parte del país había caído en manos de los diversos grupos yihadistas y en la actualidad el gobierno legítimo controla la mayoría del territorio y prácticamente ha ganado la guerra.

Conclusión

Entre 1989 y 1991 cayó el muro de Berlín y desaparecieron la URSS y el campo socialista que ésta lideraba. EEUU alcanzó el paroxismo de su poder: el mundo bipolar posterior a la Segunda Guerra Mundial había trocado en unipolar. Los estadounidenses gozaban de un poder sin límites ni contrapesos para hacer y deshacer a su gusto. Enseguida pusieron manos a la obra: efectuaron la “Operación Tormenta del Desierto” contra el Irak baasista de Saddam Hussein, liquidaron la República Federativa Socialista de Yugoslavia, expandieron la OTAN hacia las fronteras de Rusia incorporando países que habían formado parte del Pacto de Varsovia y ex repúblicas soviéticas, en 1999 bombardearon Serbia para desgajar la región de Kosovo y construir allí un “estado” títere que albergue la mayor base militar estadounidense en territorio extranjero, en 2002 invadieron Afganistán, en 2003 arrasaron Irak violando olímpicamente la legalidad internacional y en 2011 bombardearon Libia y ayudaron al derrocamiento y asesinato de Muamar el Gadafi. También en 2011 los imperialistas occidentales, los reaccionarios árabes, Turquía e Israel lanzaron la agresión contra la República Árabe Siria. Ya en 2002 éste país había sido colocado en el “eje del mal” por George W. Bush. Después de invadir Irak y destruir Libia, le tocaba el turno al gobierno baasista, antiimperialista y panarabista del Presidente Bashar al Assad. Su liquidación implicaba barrer con el último escollo existente para el control total de Medio Oriente y preparar el terreno para atacar a la República Islámica de Irán. Pero el mundo ya no era el de la década de 1990: China había emergido como nueva superpotencia económica, tecnológica y militar y Rusia se había recuperado de la debacle que implicó la disolución de la URSS. Es decir, a esta altura el mundo se encontraba a las puertas de una reorganización del Sistema Internacional, pues había surgido un grupo de potencias emergentes que buscaba lograr una nueva distribución de poder para poner fin a la hegemonía occidental encabezada por los Estados Unidos. Esta es la razón profunda por la que los agresores de Siria están siendo derrotados, además de la resistencia heroica de su pueblo. En su impotencia y ya que no pueden vencer militarmente se han propuesto ahogar económicamente al país y privarlo de los recursos necesarios para su reconstrucción mediante sanciones financieras y el saqueo de sus pozos petroleros al este del Éufrates. No pueden aceptar que el orden mundial está cambiando y que la impunidad de la que gozaron desde la caída de la URSS se desvanece. Un nuevo mundo está naciendo en Siria: un mundo multipolar.

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